Hace 53 años la mujer fué tomada en cuenta para
votar, abriéndose camino para lograr igualdad en México
Al grito
de “¡Que lo repita! ¡Que lo repita!”, más de 20 mil mujeres congregadas en el
Parque 18 de Marzo de la Ciudad de México el 6 de abril de 1952, demandaban el
compromiso al candidato presidencial Adolfo Ruiz Cortines para que cumpliera
con su promesa de plasmar en la Constitución el derecho de las
mexicanas a votar y ser electas.Ruiz Cortines repitió su compromiso y la
algarabía femenina se apoderó del lugar, y un año después de ese histórico
mitin, el17 de octubre de 1953, Ruiz Cortines --ya como presidente--
cumplió su palabra y promulgó las reformas constitucionales que otorgaron el
voto a las mujeres en el ámbito federal. Se cumplía así un sueño, se consumaba
una lucha y comenzaba otra que aún no ve final: la pelea por la ciudadanía
plena de las mexicanas.
México
era uno antes de 1953 y es otro después de ese año, cuando se reconoció
oficialmente el derecho de las mujeres a elegir a sus gobernantes y a ser
electas, pero ese reconocimiento no fue un obsequio ni una concesión, sino el
resultado de movimientos universales y locales a favor de la equidad de género.
Sin
embargo, 50 años más tarde en una sesión solemne por el 50 aniversario del voto
femenino en México y con un salón de plenos adornado con flores se destacó
afirmó que la condición de madre soltera, indígena, pobre, discapacitada y
analfabeta ha sido pretexto para que las mujeres sean maltratadas, asesinadas,
desaparecidas y violadas. Agregó que el hecho de ser consideradas la parte
esencial de la familia las obliga a permanecer al lado de quienes, ostentando
su poder, violan a diario los derechos de las mujeres.
El sufragio
femenino significa también el reconocimiento a la igualdad en la
participación política, el que cada mujer pueda decidir sobre su vida, y además
acepta la posibilidad de la elección de mujeres para estar en cargos de
representación pública, derecho ejercido anteriormente sólo por hombres, a
pesar de que la representación proporcional es en promedio del 50 por ciento.
La lucha
femenina por ejercer sus derechos de votación y decisión empezó en el mundo
hace varios siglos, pero en México sus primeras manifestaciones importantes se
dan durante los años 1884 y 1887, cuando por primera vez una publicación, la
revista femenina Violetas del Anáhuac, fundada y dirigida por Laureana Wright
González y escrita solamente por mujeres, demandó el sufragio femenino.
Muchas
mujeres sufrían un severo nivel de represión familiar que les impedía acudir a
las urnas, y otras simplemente reproducían los designios que los “hombres” de
la casa les sugerían que debían manifestar. Se considera que es hasta los años
setenta cuando en realidad las mujeres empezaron a ejercer su derecho ya que en
el mundo se daba una revolución ideológica y política, como consecuencia de la
filosofía de la liberación.
En esos
años se constituyó el concepto de género como categoría de análisis para explicar
los mecanismos de opresión y a partir de ahí se abrió la posibilidad de
superarlos, lo que en la práctica sembró la semilla de la democracia, entendida
como la igualdad de los géneros, conservando la diferencia sexual.
Ya en los
años noventa, la reivindicación de los derechos va más allá. Inicia la lucha
contra la violencia, esa que día a día se ejerce en las casas por medio de
golpes, palabras o actitudes, esa que día a día maltrata a muchas mujeres que
dan todo por sostener sus hogares a costa de su integridad misma. Inicia
entonces el reconocimiento de la pluralidad, la tolerancia y el respeto.
Hoy en
día faltan muchos eslabones por superar, como el hecho de que los partidos
políticos cumplan con el Código Federal de Instituciones y Procedimientos
Electorales en su Artículo 22 Transitorio que indica que las candidaturas no
deben exceder de un 70 por ciento para un mismo género.
No hay comentarios:
Publicar un comentario